Bill Gates, co-fundador de Microsoft está próximo a terminar su periodo como principal ejecutivo de la empresa y, según Steve Ballmer, actual presidente corporativo del fabricante de software, a entrar en una rutina de acudir a la oficina únicamente un día a la semana, mientras que el resto de su tiempo creativo lo dedicará a fomentar la labor de la millonaria fundación Bill & Melinda Gates que, como indica su nombre, encabeza junto con su esposa.
Los siguientes días, la reunión anual que Microsoft lleva a cabo con sus principales socios de negocio de todo el mundo, podría servir de marco para que uno de los principales visionarios de la industria de TI explique a profundidad en qué consistirá su nueva ocupación, aunque de entrada ya ha afirmado que no volverá a la industria y en específico a Microsoft.
El ejecutivo reafirma que el software ha sido la pasión de su vida y que lo continuará siendo, pero que no existe ninguna razón que ni en el corto, mediano o largo plazo lo motive a regresar de tiempo completo a la empresa que fundó.
Gates considera al fabricante de software como una organización madura que, después de encontrase en el ojo del huracán en diferentes periodos de su historia, en medio de demandas acusada de monopolio, cuestionada siempre por las características de sus productos y por su proceso de desarrollo tecnológico, es ahora un ente integrado por personas que están motivadas para hacer un buen trabajo a largo plazo.
Gates no deja su labor en Microsoft para ir a tomar el sol a la playa o contemplar el paso del tiempo desde la ventana de su casa, tampoco para sentarse en la sala a leer lo que los medios y los historiadores escriben sobre su trayectoria y nuevas hazañas como filántropo.
Igual que contribuyó a que gran parte de la población del mundo tuviera acceso a tecnología de software fácil de usar, se está empapando en temas relacionados con la ciencia para invertir en proyectos y desarrollo de nuevas tecnologías que apoyen la labor de su fundación.
Empleará también el tono irónico y a veces cargado que tiene como ejecutivo de para hablar con sus colaboradores sobre lo que considera que está bien o mal de las estrategias que lleven a cabo para apoyar la educación en países pobres, la formación de profesores o impulsar la mejora en los servicios públicos de salud, además de comentar con ejecutivos de gobierno lo efectivo o nefasto de las políticas públicas que estén operando.
Así como los productos de Microsoft se han ubicado como estándar para una gran mayoría de usuarios del mundo, es de esperarse que la actividad de la Fundación Bill & Melinda Gates, con el formidable motor financiero de que dispone, marque las pautas en lo que a filantropía se refiere. Una actividad en la que la mente de Bill sin duda contribuirá en demasía.













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